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14 de marzo de 2022

En el 2000 estuvieron en Saladillo: Volvió la Familia Zapp que dio la vuelta al mundo en auto en 22 años

Salieron del Obelisco en enero del 2000 y hoy volvieron al punto de partida. Recorrieron 100 países y 300 mil kilómetros en su Graham Paige de 1928.

La familia Zapp regresó al Obelisco de Buenos Aires, desde donde hace 22 años había partido con el sueño de recorrer el mundo. Tras visitar más de 100 países en cinco continentes a bordo de un Graham Paige de 1928, la familia Zapp regresó hoy al punto de partida. Días previos a la partida, estuvieron en Saladillo, convocados por la gestión de Claudio Massaccesi cuando era el Secretario de Cultura e inclusive almorzando en la casa del hoy presidente del club de Motos Clásicas, Osvaldo Debiasi.  

“Sentimos el corazón lleno, tenemos un sueño cumplido y la fortuna de compartirlo”, manifestó Herman Zapp, que había iniciado la travesía junto con Candelaria el 25 de enero de 2000 y ahora volvieron con cuatro hijos adolescentes, nacidos en distintos países (ver nota).

La familia viajera fue recibida cerca del mediodía por decenas de personas en el Obelisco, en un domingo soleado, con banderas argentinas y aplausos. Los seis integrantes de la familia arribaron al centro porteño a bordo del Graham Paige con que realizaron el viaje que se extendió por más de 300.000 kilómetros (ver nota).

Minutos después del arribo, Candelaria declaró ante los medios: “Nunca hubiéramos imaginado, cuando salimos de acá, volver 22 años después con hijos y con todo lo vivido”. Y su marido agregó: “Cuando salimos éramos dos porque nadie nos creía, pero qué lindo es que podamos compartir todo esto. Nos cobijaron en todas partes del mundo como si fuéramos familia”.

“Tenemos un mundo maravilloso, hay que ir a conocerlo”, subrayó Herman.

Herman y Candelaria iniciaron el viaje cuando llevaban seis años de casados, con la intención inicial de llegar hasta Alaska, pero luego continuaron por el resto del mundo y fueron cumpliendo en el trayecto el deseo de tener hijos. Los Zapp se hospedaron en más de 2.000 hogares que los recibieron y Candelaria destacó que "es increíble la humanidad" y que "muchos nos ayudaron solo por ser parte de un sueño".

Durante la travesía Herman contrajo malaria; también atravesaron Asia cuando había gripe aviar, África con el ébola y Centroamérica con dengue. Durante su travesía, los Zapp también fueron recibidos por personalidades argentinas como Lionel Messi o el Papa Francisco, a quienes les entregaron su libro “Atrapa tus sueños”.

 

"La idea era recorrer 20 países y terminamos recorriendo más de 100. Cumplimos dos sueños: el de conocer el mundo que Dios nos dio y poder formar una familia", dijo emocionado Herman.

Candelaria dijo que, durante la travesía, fue una “maestra estricta de sus hijos” y que, con la conclusión del viaje, ingresarán a una institución educativa para continuar su formación.

"A los chicos les encanta viajar, la pasaban super y en esta nueva etapa también la van a pasar genial. En el Obelisco termina una etapa y comienza otra. Sigue la aventura de vivir en Argentina, una linda aventura", remarcó Candelaria.

Escucho muchos... "¡no vuelvas!" "Quédate allá, que acá la cosa está muy mal". Muchos me dicen: "¿Para qué volvés?

¿Que por qué vuelvo? Quise responder haciéndoles un video. Pero tantas veces me quebré, me emocioné, que mejor se los escribo, secando varias lágrimas que caen en mi pantalla.

¿Por qué vuelvo? Porque Argentina me recibió con solo un año de vida, me educó, cuidó de mi salud, nunca hizo una diferencia por haber sido extranjero. Argentina estaba dispuesta a ayudarme a tener un título universitario. Fui yo quien no terminé, y si algún día quisiera retomar, sin ninguna traba me espera con sus universidades abiertas.

En Argentina construí mi casa, y lo logré gracias a que me dejaron ir de a poquito, terminando la casa primero, luego con el tiempo haciendo los permisos, no por avivada, solo para permitirme avanzar.

En Argentina fui plomero, electricista, con un amigo abrimos un boliche, en Buenos Aires, en Miramar, y otra vez en una crisis: terminamos sin nada.

Volví a la electricidad, luego automatismos, luego tendidos de redes. Argentina a veces te deja llenar la parrilla. A veces es fideos con aceite.

Argentina te tiene en guardia, en forma, alerta. Argentina no es fácil. Vivir en Argentina es una aventura. Y es esa Argentina quien me preparó para el mundo, para darle la vuelta al mundo. En cada nuevo lugar un nuevo empezar, un nuevo ver qué hacer y cómo hacer.

No temíamos quedarnos sin dinero, ya habíamos vivido eso varias veces, no temíamos no saber cómo hacer. Habíamos aprendido que siempre hay alguna manera. Siempre a la corta o a la larga se llega.

Argentina es como esos papás estrictos que te enseñan a forjarte, a hacerte hombre haciéndotela difícil: "¿Querés celeste? Que te cueste..."

Y a la vez es tierna. Cuando necesitas algo, está: se flexibiliza, te escucha y busca cómo ayudarte.

Nací en Estados Unidos, podría vivir con toda mi familia allá, tenemos pasaporte europeo, y también podría vivir en Canadá, Brasil como Sudáfrica, y tantos otros países. Pero el mejor lugar del mundo para vivir es donde están tus seres queridos”

“Siempre que pregunto si prefieren una semana en un hotel cinco estrellas gratis por una semana pero solos o un camping con amigos y pagando, todos prefieren el camping. Yo también. Quiero vivir con quienes amo, donde amo y haciendo lo que amo.

Argentina no es el mejor país del mundo, y habiendo vivido en más de 100 países, porque los vivimos, veo que ese país perfecto tampoco existe.

No soy ciego ni sordo, muchas cosas no están bien en Argentina. Pero ningún país era perfecto, algo siempre hay que no, en muchos me decía: "Yo podría vivir acá". Y mis elecciones no eran porque me era conveniente, económicamente o políticamente o por lo que sea. Cuando sentía que podía vivir ahí, era porque la gente era muy feliz, y que casualidad siempre eran países subdesarrollados.

No soy nacionalista, soy humanista. No vuelvo a Argentina por nacionalismo. Vuelvo por amor. Conociendo el mundo veo que Dios hizo un maravilloso mundo, lo hizo sin fronteras, sin religiones, que nos dividieron.

Por Argentina jamás mataría a alguien. Dios nos pidió que nos amemos unos a los otros, nadie con deseos de guerra me va a hacer cambiar mi amor al prójimo.

¿Por qué vuelvo a Argentina? Porque esa tierra es cuna de soñadores, viajeros, de gente apasionada. Los argentinos son poetas, piropeadores, teatreros, fanáticos de lo que hagan, y de lo que no.

Hasta en el pueblo más pequeño hay clubes de lo que te imagines, gente haciendo teatro, música, cooperadoras de lo que haga falta, maestras que abrazan, gente en la plaza para charlar.

¿Si voy a vivir por siempre en Argentina? Soy viajero, soy golondrina, vuelo lejos, pero siempre vuelvo al nido. Es que, una vez más, el mejor lugar para vivir es donde están tus seres queridos. Y cerca de ellos estaré.

Entonces, ¿por qué vuelvo?

Mi primera razón es que vuelvo por amor. Amor por un lugar que me vio crecer. Amor por un lugar donde está mi familia. Por ser un lugar bellísimo. Y mucho amor por todo lo que me dio. Me llenó de amigos, que nunca perdí y que se siguen sumando. Y ser amigo en Argentina no es un sustantivo. Son muchísimas cosas, desde ayudarte a levantar paredes, a arreglar el auto, a escucharte, a hacerte pata en lo que sea, sepa o no, eso no importa, ¡ahí esta!

Cuando un amigo te pide de que lo ayudes a pintar el cuarto… ¡vos vas! Aunque lleve dos años tu mujer pidiéndote pintar la cocina, es un amigo quien te lo pide. Eso sí, se entiende que luego va a haber asadito, una picadito, un truco.

¿Por qué vuelvo? Porque aunque siempre me la hizo difícil, también me ayudó y mucho. Una mitad de mi ser la forjó en Argentina, la otra mitad en el mundo, sin la primera mitad… jamás hubiera podido llegar a la otra.

Vuelvo y aunque estoy enamorado del mundo uno siempre vuelve al primer amor.

Argentina: vuelvo con muchas ganas de abrazarte. Con muchas ganas de volver. Volver con la frente marchita, veo que 20 años no son nada. Volver.

 

H.Z.

P.D.: Lo escrito es mi sentimiento y opinión, no escribo para polemizar.

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