OPINIÓN
23 de junio de 2026
Leomanía, y Hayek, el amigo de Milei
Por Jose Luis Lanao. Exjugador de Vélez, clubes de España y campeón Mundial Tokio 1979.
La selección volvió a pegarle otro mordisco a la esperanza. Con lo justo, pero suficiente. Una vez más se identificó con el fútbol nuestro, con vocación de potrero, vagabundo y cartonero, pero con un ritmo lento, impreciso, cansado. Con posesión del balón, pero sin intimidar. Poseer por el solo hecho de poseer no determina una filosofÃa futbolÃstica, si esta no es transversal, incisiva, atrevida, descarada, “insultante†con el adversario. Y no lo fue. Argentina se desdibujó con el fútbol que nos identifica, el de juntarse, triangular, generar los espacios; alejado de ese “blablabla†interminable de teóricos y tertulianos matemáticos que se pasan horas descifrando los entramados del 5-3-2, del 3-5-3, del 4-4-2, sin atender aquella contundente ironÃa de Cruyff expresada en la década del 90: “Y si agregamos 2 x 2 = 4â€.
Se sabe que un equipo tiene que tener un cierto orden, un cierto comportamiento estratégico, pero luego aparece el talento individual y se lleva por delante esas extensas horas de “blablablaâ€. ¿Cuántas variantes tácticas puede soportar un equipo? Créame: no muchas. Todo pasa por la pelotita y sus variantes, por las individualidades y su creación. Y asà fue como apareció Messi, recordándonos a Voltaire: “La vida (el fútbol) está donde esté yoâ€, para desenredar un entramado defensivo de un equipo austrÃaco con más Ãmpetu que inteligencia. Hizo fácil lo difÃcil en el primer gol y sentenció el partido al final, a pesar de desviar un penal en los primeros minutos. Es lo que tienen los genios, a veces se equivocan.
Argentina fue más que Austria, que no solo juega al fútbol. Su historia impartió desde muy temprano clases de economÃa. Milei es un gran aficionado a la “Escuela Austriacaâ€. Dentro de la “escuela†hay otras muchas, pero con el tiempo destacó uno de sus más iluminados ideólogos, Friedrich Hayek. “Hemos de afrontar el hecho de que el mantenimiento de la libertad individual es incompatible con la plena satisfacción de nuestra justicia redistributivaâ€, dejó escrito el economista. Más de lo mismo: “individualismo metodológico†y mercado del duro. Dietas administradas por el mismo nutricionista neoliberal. Curioso lo de Hayek, pese a su empecinamiento por adelgazar al máximo el Estado, nunca trabajó en el sector privado, sino en el público. Personajes adictos a causar sonrojo pero sin sonrojarse, con propuestas no solo económicas sino antropológicas; les interesa que consumamos vidas en lugar de vivirlas. Algo con lo que se identifica el “austrolibertario†de Milei: goles y hambre. Lo que desconoce el presidente es que el hambre es la negación de la libertad, y la pobreza intelectual es la negación de la razón como herramienta para liberarse de formas de explotación. La brecha entre el paÃs que habitamos y el que tenemos la responsabilidad de reconstruir sà se sostiene sobre una obligación moral: la de tener esperanza. Esta selección la tiene; el paÃs, con este gobierno, hace tiempo que la ha perdido.
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