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AUTOMOVILISMO

14 de junio de 2024

A solas con Pechito López, antes del gran desafío en las 24 Horas de Le Mans: “Es una carrera única y cruel que genera amor y odio”

Infobae habló en exclusivo con el cordobés. Este fin de semana se jugará su posible última chance de ganar en la mítica carrera. La Fórmula 1, por qué disfruta de los triunfos de Verstappen y el automovilismo argentino

-¿Cómo es tu vida en Mónaco?

-Muy tranquila, salvo el mes del Gran Premio de Fórmula 1 y que comienza con la carrera de la F1 Histórica y la Fórmula E. Es una vida súper tranquila y con mi mujer llevamos una vida súper normal. No porque vivas en Mónaco llevás una vida de lujo. También tenés gente acá con mucho poder adquisitivo con esos yates enormes que hacen al glamour de este lugar. Acá hay lugares en los que podés comer por 30/50 euros. En Niza, que está acá al lado, es más o menos lo mismo. Un restaurante italiano, entre 20/30 euros. Cuando llega la carrera de F1 se encarece todo.

-¿Por qué saliste del equipo de Hypercar?

-Hacía mucho tiempo que el equipo buscaba un cambio generacional, traer pilotos más jóvenes y yo al ser el más grande siempre estaba en juego. Fue difícil de digerir porque si hubiese sido por resultados o rendimiento, yo mismo hubiese dado un paso al costado. Pero mis últimos dos años fueron muy buenos y me posicionaron muy bien. De hecho, el último año fue uno de los mejores del equipo. Por un lado me quedó eso de decir “estaba en un ciento por ciento” y no forzado, como si me estuviese costándome. Por otro lado se me propuso seguir dentro del equipo, que era lo que yo quería. En una categoría en un Campeonato del Mundo y con autos de Turismos que yo también conocía y tengo un pasado bastante grande en eso. A la vez fue algo que me entusiasmó.

-¿Tuviste alguna propuesta para seguir en otro equipo de Hypercar?

-Sí, tuve algunas opciones, pero al momento de poner en la balanza algunas cosas siempre preferí quedarme en el equipo, apostar más al largo plazo y quedarme con la familia mía que ha sido desde hace casi ocho años ya. Siempre me han tratado muy bien. En las carreras estamos en el box de al lado y siempre estamos juntos con mis ex compañeros. Sigo mucho en contacto con ellos.

-¿Se puede saber cuál fue la oferta que tuviste para Hypercar?

-No. Sí puedo decir que tuve de dos o tres equipos, pero con mi edad no eran propuestas a largo plazo y por mi edad eran por uno o dos años. Quise buscar estar contento con lo que hago y eso inclinó la balanza.

 

-¿Qué le está faltando al auto de GT3?

-¿Esto te hace perder prestigio en tu campaña?

-No. Esto no va a cambiar nada. Yo no corro por eso y a esta altura ganar una carrera o campeonato más no va a cambiar. Hay etapas de un deportista y yo tengo fe de que en algún momento voy a ganar carreras y campeonatos. Hay que confiar y trabajar para mejorar. No siempre se puede estar en el mejor auto. El desafío se trata también de eso.

-¿Cuándo llegaría el nuevo auto?

-No puedo hablar mucho, pero se sabe que hay un auto dando vueltas y que se está desarrollando. La idea es que debute en 2026, así que tenemos un año y medio más de desarrollo con el Lexus.

Pechito sabe lo que es ganar en Le Mans y lo hizo en 2021, temporada en la que consiguió el primero de sus dos Campeonatos Mundiales de Endurance. Sumados a los tres en el extinto Campeonato Mundial de Autos de Turismos (WTCC), se puede decir que es el otro Quíntuple que tiene el automovilismo argentino. Al volver a competir al menos por este fin de semana en la clase Hypercar, está en la danza de posibles ganadores. El mes próximo estará en Brasil, ya que disputará las 6 horas de San Pablo en el Autódromo José Carlos Pace de Interlagos, donde se espera la presencia de fanáticos argentinos.

-¿Cómo es correr en Le Mans?

-Es una carrera única en la que tenés que estar para saber lo que significa. Integra la Triple Corona, el GP de Mónaco de F1, las 500 Millas de Indianápolis y Le Mans. Son muy diferentes, pero las tres son muy grandes. Le Mans lo que tiene es que pone a prueba la resistencia, el sobrepasar muchos autos, una carrera muy especial y puede ser muy cruel. Pero también es muy linda, una especie de amor y odio porque en mi caso me ha golpeado mucho, pero también me dio la victoria más importante de mi carrera. La gente, el ambiente de la carrera en sí. Es un evento único. En lugar de ser tres días son diez que se trabaja para esa carrera y muchas veces ganarla puede ser un plus, pero es más importante.

-¿Cómo imaginás la carrera en Interlagos?

-Corría allí con el TC 2000 y el Top Race. El WEC ya corrió allí y recuerdo que una vez fui a verlo y como anécdota que veía los LMP1 (los Sport Prototipos) y decía “mirá lo que son esos autos”. Interlagos es un circuito chico y será difícil el sobrepaso, ya que además son muchos autos, 20 en cada categoría. La recta principal es difícil con esa curva al inicio, porque cuando venís con un GT3 si cerrás la línea o no entendés al otro puede haber accidentes difíciles como pasó con Mark Webber con Porsche. Pero a la vez es un trazado único. Además va a estar bueno porque van a venir muchos argentinos a ver la carrera.

-¿Por qué creció tanto el WEC?

-Hoy está muy fuerte y son ciclos de las categorías también. Se van moviendo piezas durante años para acomodar las piezas. El WEC tuvo años en los que estuvo bajo, pero se hicieron cambios reglamentarios para tener muchísimas marcas y tener años dorados en las carreras de resistencia.

López acarició la Fórmula 1 ya que formó parte del programa de desarrollo de pilotos de Renault F1 y entre 2005 y 2006 hizo miles de kilómetros sobre los mismos autos con los que Fernando Alonso fue campeón mundial en aquellas temporadas. La falta de presupuesto y también razones políticas le hicieron perder su lugar en 2007 y la casa del Rombo prefirió mantener al brasileño Nelson Piquet Jr. y cabe recordar que en ese momento el presidente de Renault era su compatriota Carlos Ghosn. Además, tuvo una trunca chance en 2010 con el “equipo fantasma”, el USF1, que nunca llegó a terminar el auto.

Regresó a la Argentina y fue tricampeón de TC 2000 en 2008, 2009 y 2012. También se consagró en el Top Race en 2009 y ese año estuvo a punto de meter un triplete histórico, pero una mancha de aceite lo hizo despistarse a seis vueltas de la última final del TC. Volvió a Europa y logró los mencionados títulos en el WEC y WTCC. Se convirtió en uno de los mejores pilotos del mundo y por eso también fue convocado para correr en la Fórmula E, la categoría de autos eléctricos. Más allá de los años y la distancia sigue de cerca al automovilismo nacional y también es voz autorizada para hablar del ámbito internacional.

-¿Cómo ves la Fórmula 1 actual?

-Está muy fuerte a nivel de público, luego del campeonato de 2021 el fanatismo creció mucho por el tema de Netflix y en otros países se hizo más popular. Después lo de siempre, hay dominio de algunos equipos y desde la época de Senna, cuando empecé a seguir la F1, la de Schumacher, o la de McLaren, Mercedes o Renault en su momento. Van pasando los años y aparece un equipo que logra ese balance de ingeniería y por la gente que tiene y los autos comienzan a ganar por un tiempo prolongado. No son solo una o dos piezas, son miles de personas trabajando en un equipo de F1. Cuando un equipo logra coordinar y encontrar la gente correcta, lleva un tiempo para que eso se desarme. Pero si uno se pone a pensar son ciclos muy parecidos y no por un cambio grande de reglamento que puede durar tres o cuatro años. Este año con Red Bull ya no se está viendo un dominio tan abrumador como en 2022 y 2023. Luego vendrá otro. Al que le gusta la F1 de siempre, yo la miro, gane Verstappen por una vuelta o no. La miro porque me gusta el automovilismo. Me gusta porque debe ganar el mejor y en un automovilismo en el que hay muchas penalizaciones a los autos o sistemas de BOP con los que siempre se trata de nivelar, me gusta más o soy partidario de que si un equipo es bueno y el piloto es el mejor, no me molesta que gane 20 carreras al año. Lo veo como una grandeza, como pasa con el tenis u otros deportes. Yo miraba el tenis porque me gustaba Federer (Roger), que ganaba siempre. Obviamente, siempre hay un show por detrás y se trata de hacer cosas para la gente, pero esas son opiniones personales.

-¿Cómo fuiste acomodando en tu carrera la velocidad plena con autos de Fórmula y Turismo a un Fórmula E, en el que tuviste que administrar la energía y luego el WEC, en el que tenés que cuidar mucho el auto?

-Fueron chips que uno fue cambiando y te vas adaptando. Igual siempre me gustó ser rápido y ganar en distintas categorías. El automovilismo fue cambiando mucho estos años, motores grandes, en su momento los V12, V10, V8 después volvió la época de los turbo, lo eléctrico, los híbridos y hoy se piensa más energía. En Le Mans los autos están preparados para correr a fondo las 24 Horas y más de 30 paradas en paradas en boxes. En la Fórmula E sí tenías una batería y debías administrar la energía según la cantidad de vueltas que tenías y administrar más el auto. En el WEC también tenés un límite de combustible por vuelta y la energía del motor híbrido, no son tantos lo cortes de energía por vuelta, quiero decir el momento en el que tenés que levantar (el pie del acelerado) antes de llegar a una curva.

 

-¿Qué te parecen los nuevos autos de TC?

-Los vi y me gustan y en algún momento se iba a dar el cambio. ¿Si pienso en volver? No le cierro la puerta porque no sé qué puede llegar a pasar. Hoy con mi edad quiero seguir corriendo y si no tengo la posibilidad de correr acá (en el exterior) y puedo correr en la Argentina, ¿por qué no? En el TC siempre fui fanático de Chevrolet por mis abuelos, pero después está la espina de Torino, que se me escapó por muy poco.

-¿Entonces volverías con un Camaro o el restyling de Torino?

-Sí, pero tampoco me caso con alguna marca porque soy profesional, por caso corrí con Dodge. Si me toca volver veré cuáles son las posibilidades.

-¿Qué sentís cuando ves al TC 2000 como está?

-Un poco de angustia. De pensar los años cuando yo la veía que estaba el Flaco (Traverso), que me hacía decir “ojalá algún día pueda correr en el TC 2000″. La misma época cuando estuve yo en 2007, 2008 y 2009, que fue muy fuerte. Da pena que esté como está hoy. Cuando veo desde afuera que hacen muchos cambios y que por ahí hasta se confunde a la gente que está afuera y hasta uno mismo que lo sigue, porque no entendés los cambios. Espero que encuentren el camino y que vuelva a ser lo que fue.

-¿Vas a estar en los 200 Kilómetros de Buenos Aires?

-Es la idea y en caso de hacerlo será con Toyota.

Relajado y mientras se le acercó su perra llamada Imola, Pechito aceptó hablar de un tema particular, como la explosión de fábrica militar en Río Tercero el 5 de noviembre de 1995. El foco fue saber cómo vivió ese momento en el que apenas tenía 12 años.

-¿Cómo fue aquello?

-No me voy a poner a hablar de “quién, qué, cómo”. Pero sí recuerdo que yo era muy chico e iba a la primaria. Iba a la Escuela Modesto Acuña. Me acuerdo de estar en mi aula y en la primera explosión fue como si alguien invisible nos hubiera levantado y nos tiró contra la pared. Al principio todos nos mirábamos y no entendíamos lo que era y ahí salimos al patio y se veían estas explosiones. Fue muy loco. Como que la ciudad estaba bajo ataque. Y hasta el día de hoy pienso que es increíble que no haya pasado a mayores, porque podría haber sido mucho peor. Fue algo que me marcó mucho y a mucha gente. Yo era muy chico y después de eso me costó mucho poder dormir en la noche, los ruidos, las tormentas o cada vez que escuchaba las sirenas de los bomberos, generó un trauma y fue difícil superarlo porque fue algo muy fuerte. Fueron muchas explosiones, pero tres fueron muy fuertes. Alrededor no quedó nada. Lamentablemente creo que fueron ocho o nueve personas las que murieron, cuando uno ve la magnitud de los que fue. Si hubiera sido en otro momento era mucho peor. Había escuelas que estaban a 500 metros y caían las esquirlas al lado de los chicos que salían corriendo del colegio. En mi casa, una esquirla de una bomba hizo un agujero de un metro y nosotros estábamos a ocho kilómetros de la zona de explosión. En Tancacha, por ejemplo, a 15 kilómetros, rompió vidrios. Fue algo muy grande, había empezado a correr en el campeonato zonal de tierra. En 1995 estaba haciendo mis primeras armas en pavimento. Era en el Campeonato Argentino en la Pre Junior. En 1998 y 1999 viajé a Europa para las primeras carreras afuera.

-Volviendo al automovilismo, ¿qué cambiarías para que este deporte o el WEC pueda ser mejor?

-No es fácil ser dirigente, pero tampoco no me gusta no opinar o no decir nada. Tenés diferentes tipos de fanáticos como los que quieren que gane su piloto, otros que quieren más espectáculo, los que entienden un poco menos o los que entienden un poco más. Yo soy de las dos generaciones y sigo disfrutando mucho del automovilismo. Me gusta y soy muy apasionado. Con 41 años me sigo levantando todos los días a entrenar y estar bien. Mi vida es el automovilismo, prácticamente. Viví la época del karting, de la Fórmula, del automovilismo puro, y también esta época en la que al auto que gana se penaliza, se le carga kilos, o hasta el BOP, tenés que estar siempre especulando, si mostrás, si no mostrás porque vas a ser penalizado... Todo el mundo juega un poco a eso porque abre el abanico. O en Le Mans, si mostrás mucho quizá después no te sirve. Eso no es algo que me guste. Si un equipo trabaja mejor y tiene mejores pilotos no me molesta que gane. Tiene que ser así. Por eso me cuesta un poco más vivir el automovilismo de hoy que, sacando la F1, o la Fórmula 2 o Fórmula 3, el resto de las categoría ha querido generar ese show y espectáculo con las penalizaciones o el BOP que me cuesta mucho poder llevarla.

-¿Por eso destacás la labor de Verstappen?

-Claro. En el TC 2000 había la grilla invertida, pero la performance no se penalizaba. Son cosas que se han incorporado. Lo viví también en el TC cuando aparecimos con el Torino que se nos dio muchísimo. También en el TC 2000 con los kilos y en el WTCC. Entiendo que para mucha gente que mira automovilismo a veces es aburrido que se repita el ganador, pero yo quiero que gane el mejor por más que sea siempre el mismo.

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