BOXEO
29 de marzo de 2026
La “Bonita” Sánchez impuso condiciones ante Tamara Demarco
Por: David Badillo
La poblana Gabriela “La Bonita” Sánchez se impuso por decisión unánime a Tamara “La Rebelde” Demarco en una pelea que controló desde la distancia y con mayor técnica, ante una Arena GNP que lució insuficiente para la demanda.
Puebla respondió para convertir el segundo episodio de la rivalidad entre Gabriela “La Bonita” Sánchez y la argentina Tamara “La Rebelde” Demarco en un evento de alta expectativa, de esos que obligan a la protagonista a sostener no sólo el combate, sino también el peso simbólico de pelear en casa.
Y Sánchez lo entendió desde el inicio. Los primeros asaltos marcaron el rumbo de la contienda. La poblana salió con determinación, con ese boxeo largo que le ha dado identidad, y sobre todo con la claridad de quien sabe que la distancia es su territorio natural.
El jab comenzó a dictar condiciones desde el primer episodio, encontrando el ritmo ante una Demarco que tardó en descifrar el planteamiento.
El segundo round confirmó la tendencia: movilidad, control del centro del ring y golpes puntuales. La diferencia de edad —seis años menos para Sánchez— comenzó a traducirse en frescura, en velocidad de manos y en mejor lectura de los tiempos. No hubo prisa, pero sí precisión.
Control y distancia
Para el tercer asalto, la argentina encontró un respiro. Se soltó, intentó acortar el ring y propuso un intercambio más frontal. Sin embargo, la respuesta de Sánchez fue táctica: mantener la distancia, girar, puntear y evitar caer en un terreno que no le favorecía. Aún con el intento de reacción, la inercia del combate seguía del lado local.
Cuarto y quinto round siguieron el mismo guion. La mexicana administró ventajas cortas pero constantes en las tarjetas, con parciales de 10-9 que, acumulados, comenzaban a inclinar la balanza
Demarco, por momentos, conectaba, pero lo hacía en ráfagas aisladas, sin continuidad suficiente para cambiar el rumbo del combate.
En el ecuador de la pelea, desde la esquina visitante llegó la consigna: había que arriesgar. La argentina lo entendió y trató de modificar su planteamiento, buscando mayor volumen ofensivo. Entraron algunas derechas, más por insistencia que por construcción, pero el tiempo ya jugaba en su contra.
Reacción tardía
El sexto episodio ofreció el mejor momento de Demarco. La pelea se emparejó, el jab de Sánchez perdió presencia y el combate se trasladó al terreno del intercambio. Ahí, la saladillense logró imponer condiciones y se llevó el asalto. Repitió la dosis en el siguiente, aprovechando un breve lapso de desconcierto de la poblana.
Fueron los únicos momentos de duda en una pelea que, en términos generales, tenía un solo hilo conductor.
Sánchez ajustó
Los rounds finales devolvieron la imagen del inicio: control, distancia y golpes más claros. En dos pasajes específicos, la poblana dejó en evidencia a su rival, haciéndola tambalear y reafirmando su dominio.
El boxeo volvió a su cauce natural para la local, que encontró en el volado de derecha un recurso constante para marcar diferencia.
No hubo dramatismo innecesario en el cierre. Tampoco urgencia. Sólo administración de la ventaja y lectura del combate.
Sin discusión en las tarjetas
Al final, la decisión fue unánime y contundente en la tarjeta de los tres jueces:
100-90
99-91
100-90
Tres tarjetas que reflejaron con fidelidad lo ocurrido sobre el encordado. No hubo margen para la polémica. Sánchez fue superior en volumen, en técnica y en control de la distancia.
Demarco, por su parte, ofreció resistencia intermitente, pero careció del físico y de los recursos para sostener un plan de pelea que le permitiera competir de manera continúa.
