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28 de junio de 2015

Hoy: Muhammad Alí, el mejor boxeador del mundo, tan grande como su ego

"Soy joven, soy guapo, soy rápido, soy elegante y posiblemente no pueda ser golpeado"

Muhammad Alí, el mejor boxeador de todos los tiempos en la categoría de los pesos pesados, valía su peso en oro gramo por gramo. Fuerte, atlético, extremadamente carismático, siempre impredecible. Con un estilo de boxeo muy peculiar, con una rapidez increíble en su puños, y con gran estilo de baile de piernas en el ring que parecía flotar como una mariposa. Una frase que él mismo definió a la forma como peleaba “flota como mariposa, pica como avispa”.

Alí, que no siempre llevó ese nombre tenía una personalidad única e irrepetible. Esto lo llevó a cambiarse primero de Cassius Clay, a Cassius X, ya que negaba su nombre de origen esclavo. Y al integrarse totalmente a la religión del islam, terminó siendo Muhammad Alí, el más grande de la historia del boxeo.

Aunque en sus inicios era para los periodistas sólo un bufón y un bocazas. Un boxeador que alardeaba demasiado de sus posibilidades y que arremetía verbalmente contra sus rivales. Muhammad, siempre tenía una frase exacta como una puñalada, o como un gancho de derecha antes de subir al ring.

 

Esa arrogancia era tan conocida que, al principio, la gente iba a verlo sólo para verlo besar la lona, era odiado y amado a la vez. La prensa estadounidense no estaba acostumbrada a la personalidad de Alí, quizás esperaban que se comporte como otros campeones negros de la talla de Joe Louis o Jackie Robinson que eran más medidos en sus declaraciones y no intervenían en cuestiones políticas, como Alí con su negativa de no ir a pelear a Vietnam, respondiendo con "no voy a pelearme con el Vietcong ese".

Pero no, si hablabas con Alí, hablabas con el mejor, con el más grande pugilista que ha nacido en la tierra como él lo mencionaba. Muhammad, era atrevido, satírico, tenía un desparpajo tal que no sólo se burlaba de sus rivales en su mayoría mucha más maduros y viejos para él, sino que además vaticinaba en que round los iba a tumbar.

 

En la pelea con Sony Liston por el título mundial, la provocación fue extrema. Alí lo llamaba a Liston “oso feo” y cuando se pactó la pelea fue hasta Denver a la casa del campeón para gritarle a las tres de la mañana "¡Sal de ahí! ¡Te voy a matar! ¡Ahora! ¡Sal a defender tu casa o hecho la puerta abajo.

En los días previos a la contienda, esta agresividad verbal se incrementó y durante el pesaje otra vez el obstinado retador arremete contra su rival "¡Alguien va a morir esta noche! ¡No eres ningún gigante y te voy a comer vivo!" "¡Eres un imbécil, imbécil, imbécil...

Aunque nadie creía en el triunfo de Alí, ese joven malcriado con su sarta de bravuconadas los especialistas vaticinaban que perdería, tanto así que en las apuestas le daban 7 a 1. Pero este chico de Lousiville venció con una claridad aplastante, Sony Liston tuvo que retirarse aporreado del ring en el 7 asalto.

Muhammad Alí, era campeón del mundo. El más joven, el más fantástico. Con una bravía emoción se volvió a los periodistas diciendo. "¡Quiero que todo el planeta sea testigo! ¡Soy el más grande! ¡Soy la conmoción del mundo! ¡Acabo de cumplir veintidós años y he liquidado a Sonny Liston! ¡Soy el rey¡... ¡Soy el rey del mundo! ¡Ahora tráguense sus palabras! ¡Ahora tráguense sus palabras!

Ese era Alí, en su más pura esencia. Un personaje de película, un Dios, el atleta perfecto. Con un orgullo indomable, nadie en su sano juicio se atrevería a tratar de humillar al campeón, porque Muhammad, se lo haría pagar con la velocidad de sus puños. Fue lo que le pasó a Floyd Patterson quién lo desafió acusándolo de extremista e indigno del título.

Alí, jugó con él en los tres primeros asaltos, para ir castigándolo poco a poco, con ganchos y jabs. No lo noqueaba, quería humillarlo, la carnicería terminó en el doceavo asalto cuando el árbitro se apiadó de Patterson y terminó la pelea. Otro que corrió con la misma suerte fue Ernie Terrel que para desafiarlo se negó a llamarlo por su nombre. Esta ofrenda seguro caló hondo en todo el orgullo del hombre más famoso de la tierra. Alí, lo martirizó durante quince asaltos, y en cada golpe y jab que le aplicaba a Terrel, le decía humillándolo ¿Cómo me llamo? ¿Cómo me llamo? Recordándole que a un campeón, y sobre todo a un campeón como Alí se le respeta.

Muhammad Alí, nunca tuvo miedo, a nada ni a nadie, tenía un aura blindada ante toda crítica. Ni siquiera cuando enfrentó a George Foreman, boxeador de masa descomunal e increíble pegada, que había vencido fácilmente a los que Alí venció. Nunca cambió su estilo, siempre directo, confrontacional.

En Zaire, mientras que se preparaba para luchar con Foreman, siempre aprovechaba cualquier momento para mandarle mensajes diciéndole que le ganaría, que no es nadie, nada, que no hay que tenerle miedo. Sus entrenamientos eran públicos, Alí saltando la soga, o golpeando el saco, lanzando jabs al aire, canturreaba “Atrás imbécil atrás. Ven a mi imbécil. Estoy bailando. Estoy bailando,  sígueme zoquete. No estoy ahí, estoy aquí. Imbécil no has conseguido nada. Acompañados de los niños, jóvenes, de los pobres de África que luego proclamarían su victoria cantando Ali bomayé!, Alí bomayé!

Escuchar parlotear a Alí era todo un espectáculo, su ingeniosa verborrea, sus frases graciosas, su proclamación como el mejor boxeador de todos los tiempos, no eran simples bravuconadas de un joven púgil que quería comerse el mundo. Era la afirmación de que esa vez que le ganó a Sony Listón, nacía un grande. Alí. Nota de karmarelatos8.

 

El provocador: Muhammad Alí, en frases de puño y letra

“Yo debería estar en un sello postal. Es la única forma de que me puedan pegar”.

 

“Si aunque sea sueñas con noquearme, mejor que te despiertes y me pidas disculpas”.

 

“Hay dos cosas que son difíciles de ver y de golpear. Una es un fantasma y la otra Muhammad Ali”.

 

“Sonny Liston no es nada. Necesita tomar clases de cómo boxear. Y como va a pelear conmigo, necesita tomar clases de cómo caerse”.

 

“Sólo llámenme el hombre minuto”. Después de noquear a Liston en 1:49. Habían tardado más en cantar el himno.

 

“No es fanfarronear si tenés con qué sostenerlo”.

 

“Yo no divido a los hombres en modestos y arrogantes, sino en los que dicen la verdad y los que mienten. No hay ningún atleta en el mundo moderno que sepa tantas cosas como yo. Entonces, ¿qué me importa si suena a modestia o falta de modestia?“.

 

“Tengo la velocidad, la fuerza y la duración. Cualquiera que me pelee, mejor que haya sacado un seguro extra de vida”.

 

“Sí, ya están preparando la tarjeta médica para ese hombre viejo. Y cuando le pegue en la boca, van a necesitar la tarjeta dental”.

 

“Vi una película de terror, Baron Blood, que de verdad me asustó. Comparado con eso, ganarle a Foreman en Kinshasa (foto) fue sólo otro día en el gimnasio”.

 

“El nocaut lo verán todos menos Holmes. Aún no he conocido a nadie capaz de ver su propio nocaut”. Antes de su última pelea, en 1980.

 

“Flotar como una mariposa, picar como una abeja. Tus manos no le pueden pegar a lo que tus ojos no ven”.

 

“Luché contra un lagarto. Peleé contra una ballena. Sólo la semana pasada asesiné a una roca, lesioné a una piedra y hospitalicé a un ladrillo. Soy tan malo que hago enfermar a los medicamentos”. Antes de Rumble in the Jungle, octubre de 1974.

 

“Si piensan que la renuncia de Nixon sorprendió al mundo, esperen a que yo siente de culo a Foreman”.

 

“Le voy a pegar tan fuerte que va a necesitar un calzador para ponerse el sombrero”.

 

“Soy el más grande. Porque lo dije incluso antes de que supiera que lo era”.

 

"Soy el astronauta de los boxeadores. Joe Louis y Dempsey fueron tan sólo pilotos de jet. Yo pertenezco a un mundo propio”.

 

“Hoy vas a ser mi cena”. Al campeón mundial Floy Patterson, en la cafetería de la villa olímpica, en 1960.

 

“¿Cuánto medís? Tengo que saber de antemano cuánto retroceder para cuando te caigas”. Frase que les decía a sus adversarios durante los pesajes.

 

“Archi Moore cayó en el cuarto, Liston quería más, así que como es tan grande, lo voy a hacer caer en el octavo. Soy un hombre malo. Soy el rey del mundo. Tengo 22 años y ni una marca en mi cara”.

 

“Él es muy feo para ser campeón mundial. El campeón mundial debería ser alguien lindo como yo”. Antes de la primera con Liston.

 

“Vi llegar 15 mil personas para ver caer a este hombre. Y dije: 'Okey, es una buena idea'”.

 

“Hay que darle crédito. Me hizo pelear por un round y medio”. Después de noquear a Brian London en el tercero, en 1966.

 

“Esta es la leyenda de Muhammad Ali. Tiene izquierda. Tiene derecha. Si te pega una vez, duermes toda la noche”.

 

“¿Saben por qué soy el pesado más rápido del mundo? ¡Porque soy el único pesado que entrena bajo el agua!”. Tras convencer a un fotógrafo de hacer una sesión sumergido.

 

“No sé lo que significa pendenciero, pero si es bueno, soy yo”. Respuesta a un periodista que le había dicho: “Hoy se lo nota pendenciero”.

 

“Quiero 15 árbitros en esta pelea. Porque ningún hombre va a poder seguir la velocidad que le voy a meter. Excepto yo”.

 

“Para una mejor recaudación, uso esas lindas botitas blancas y esos pantalones blancos resplandecientes. A nadie le gusta ver sangre, entonces me aseguro de que no me peguen. Para no ensuciarme”.

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