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6 de septiembre de 2020

Pierre Gasly, sorprendente ganador en un espectacular y caótico GP de Italia

El francés se llevó su primer Gran Premio, nada menos que en Monza, en un domingo histórico y con Lewis Hamilton penalizado por entrar en boxes cuando no se podía.

En una temporada con un recorrido inhabitual y en la que la acción se sucede semana tras semana, había una cosa que no cambiaba en la Fórmula 1: el dominio de Lewis Hamilton. El británico, al mando de su Mercedes, hizo valer en la largada del Gran Premio de Italia la pole position que había conseguido el sábado. Y parecía que todo iba hacia una nueva victoria sin problemas, hasta que el caos se adueñó de la competencia y los comisarios decidieron sacar la bandera roja: la carrera se relanzaba, él era penalizado y todo era incertidumbre. Y a río revuelto, el ganador fue un pescador: el francés Pierre Gasly, en un día inolvidable y en una carrera espectacular, consiguió a los 24 años con su Alpha Tauri la primera victoria de su carrera en la Fórmula 1.

Gasly consiguió un triunfo inobjetable, algo ayudado por la fortuna aunque con la mano firme para aguantar el liderazgo y soportar el asedio del español Carlos Sainz, que llegó al segundo podio de su carrera y luchó hasta el cierre por lograr la que también hubiera sido su primera victoria. Detrás, Hamilton apenas pudo rescatar un séptimo lugar.

En el comienzo, la primera mala noticia para Mercedes había sido la flojísima largada del finlandés Valtteri Bottas, quien permitió que ganaran posiciones quienes venían detrás. El español Carlos Sainz, que había arrancado como tercero, se ubicó como escolta. Y Lando Norris, en un estupendo arranque, pasó del sexto puesto que tenía en la clasificación al tercero. Bottas, mientras tanto, cayó al sexto mientras trataba de entender qué había pasado.

El correr de las vueltas marcó una dinámica previsible, con Hamilton cada vez más lejos del pelotón. Sainz no se le acercaba pero tampoco sufría en su segundo lugar, mientras Norris aguantaba a los que venían detrás: Checo Pérez, Daniel Ricciardo y un Bottas que trataba de recuperar posiciones.

Mientras tanto, bien atrás de todo, Ferrari volvía a sufrir. Sebastian Vettel seguía de largo en una curva y una de las esperanzas para no repetir el papelón de las últimas carreras quedaba sepultada bien pronto.

Pero de repente, el caos ganó la competencia. ¿Qué pasó? Lewis Hamilton y el italiano Antonio Giovinazzi entraron a boxes en un momento no autorizado. El británico decidió hacer la parada de todas maneras, y los comisarios, luego de una investigación, decidieron sancionarlo.

Mientras tanto, salía el auto de seguridad por un duro accidente de Charles Leclerc, que terminaba de cerrar una nueva pesadilla para Ferrari, esta vez en su casa. Y en medio de esta situación salió la bandera roja, que relanzaba la competencia cuando se habían disputado 26 de las 53 vueltas.

Los autos empezaron a entrar a boxes y mientras tanto se anunció la sanción para Hamilton: una parada obligada de 10 segundos en boxes. Ante esta situación, la consecuencia lógica era obvia: el británico quedaría en el último lugar. La Fórmula 1, finalmente, volvía a la incertidumbre después de tantas carreras que amenazaron con sumirla en el aburrimiento.

Virtualmente, entonces, el primero en la competencia era Gasly, a quien se le presentaba una oportunidad inesperada para llegar a lo más alto por primera vez en su carrera.

El francés mantuvo la punta en el regreso y a partir de ahí todos los que marchaban en los primeros puestos fueron a la caza de la posibilidad de una victoria. No era para menos: para cualquiera de los cuatro primeros era la chance de la primera victoria en la máxima categoría.

A falta de diez vueltas para el final, Gasly seguía al mando y su escolta era Sainz, quien había superado en una gran maniobra a Kimi Raikkonen. Luego el finlandés también fue superado por Lance Stroll, otro que iba en busca de su gran oportunidad.

El cierre mostró a Gasly aguantando el embate del español, que recortaba la ventaja vuelta tras vuelta pero apenas pudo quedar a cerca de un segundo de distancia. El francés mostró la maestría de un veterano y festejó como merecía una victoria en la que difícilmente creía al comienzo del día.

Detrás, bien detrás, Hamilton se llevaba el séptimo puesto, en una remontada que no alcanzó para más. Sigue siendo el cómodo líder del campeonato y marcha sin fisuras hacia su séptimo título y el récord de Schumacher. Pero su mal domingo sirvió para regalarle a la Fórmula 1 en Monza una carrera mágica de esas que se extrañaban.

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