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22 de enero de 2019

Hoy: foto histórica con Fangio y Galvez

Una foto fantástica que representa y explica el fanatismo de los argentinos por estos dos pilotos Fangio y Galvez, y por las marcas que ellos representaban. Fangio vs Gálvez; interior vs capital; Chevrolet vs Ford. Fue quizá el duelo que cimentó uno de los puntales del éxito de la categoría. Así nació el TC.

Las gestas -más que carreras- iban en aumento en cuanto a sus distancias y se hacían cada vez más difíciles. En el año 1940, se organiza el Gran Premio Internacional del Norte. Una carrera concebida para disputarse sobre una distancia de 9445.4 km, divididos en 13 extenuantes etapas. Fueron esta vez 92 los participantes inscriptos, para una competencia que retribuiría con 20000 pesos al ganador de la general, y con 4000 al de cada etapa.

  Una vez largada la misma y luego de que ganara hasta Córdoba Julio Pérez, tomó la delantera decididamente Juan M. Fangio. La punta de la carrera esta vez, estaba entre los usuarios de Chevrolet. La llegada a Tucumán luego de 1363 km recorridos dio para el asombro, el promedio general había sido de 125.995 km/h. Impresionante si tenemos en cuenta que la velocidad máxima de estos autos estaba en el orden de los 150-155 km/h.

  Como también impresionante el vuelco que tuvo como protagonista a Enrique Díaz Saenz Valiente. Luego e salirse de la huella en un sector muy rápido, su auto volcó dando en uno de sus tumbos, contra los cables - allá arriba, de la red telefónica que unía Tucumán con Catamarca, y dejando como es obvio de suponer, sin ese servicio a ambas localidades. Insólito. El auto quedó literalmente destrozado, pero sus ocupantes gracias a Dios, ilesos.

  La siguiente etapa y la punta de la general, fueron obtenidas por Oscar Gálvez, quien manejaba como un poseído recuperando el terreno perdido en las etapas iniciales. Comenzaba en ese momento, un duelo de leyenda. Fangio vs Gálvez; interior vs capital; Chevrolet vs Ford. Fue quizá el duelo que cimentó uno de los puntales del éxito de la categoría. Un duelo que estaba en boca de todos y que no permitía a nadie quedar al margen. O se estaba con uno, o se estaba con el otro.

  Después de tres etapas recorridas, casi la mitad de los corredores ya habían abandonado, lo cual es un reflejo fiel de la dureza de los caminos y del fuerte tren de marcha que se estaba imprimiendo en los vehículos. Ya las carreras no daban para especular ni para regular el tren de marcha. Había que ir a fondo desde el vamos, eso por supuesto si lo que se pretendía era figurar adelante. Porque también, con iguales méritos pero menos recursos, estaban los que sólo pretendían humildemente, dar la vuelta y ser los héroes de su pueblito, aunque más no sea por unos días.

Se accidentan los Gálvez

  El granizo que retrasaba la salida de alguna etapa. El apunamiento propio de las grandes alturas del Altiplano. El cansancio físico, los desperfectos mecánicos que ahora debían ser reparados en plena competencia. Gomas que se desbandaban ante las duras solicitaciones, fuertes vientos y calores insoportables eran entre otros, los inconvenientes que debían ir sorteando los competidores a medida que avanzaba la carrera.

  A la llegada a Lima, se calculaba en 10000 personas el publico asistente. Un éxito de repercusión. Hasta allí, Fangio aventajaba por más de una hora a Musso i por casi dos a los Gálvez, quienes venían con inconvenientes. Más tarde, los hermanos sufrirían un serio accidente entre las 4 y las 5 de la mañana, al desbarrancarse el Ford a un precipicio de más de 100 metros de profundidad. El motivo, simple pero fatal, fue un cortocircuito que los dejó sin luces en medio de una curva. Tanto Oscar como Juan fueron trasladados a un hospital de Lima, muy golpeados si, pero sin consecuencias físicas graves para ambos a pesar de que estuvieron varias semanas para recuperarse totalmente.

La primera de Chevrolet

  No obstante ir ganando con cierta comodidad, ese corredor balcarceño que no hacía mucho había debutado en la categoría, seguía acelerando y hacia suyas las 8a. y 10a. etapas. Estábamos ante el nacimiento de un nuevo ídolo. No sólo ganaba por primera vez, sino que además llevaba por primera vez también a un Chevrolet al primer puesto en la general. Nada menos que en un Gran Premio, y el más largo corrido hasta ese momento.

  Otro nombre surgía también con fuerza en esta competencia y corriendo con la misma marca, Domingo "Toscanito" Marimón, quien ganaba las etapas 11a. y 12a.

  El Turismo Carretera, estaba emergiendo de la mano de nuevas y jóvenes figuras, y generaba además una lucha de marcas que también era nueva en el plano nacional; Ford por un lado y Chevrolet -quien tomaba la posta dejada por Plymouth- en el otro.

  Quedaban demostrados con esta carrera, el notable progreso habido en la red vial de todas las regiones por las que pasó el Gran Premio. El inusitado interés despertado en el público por ver pasar a sus ídolos y la confiabilidad lograda por los automóviles, tanto en le aspecto técnico y de durabilidad de sus componentes, como en lo atinente a la seguridad. Esta última, evidenciada por la gran cantidad de accidentes que hubo, y las escasas consecuencias registradas a pesar de la gravedad de algunos de ellos.

Fangio campeón

  Las Mil Millas de ese año, debieron ser retrasadas en su iniciación por las fuertes lluvias caídas en la zona. Había 97 inscriptos, y en ella se definiría el título de campeón entre Fangio y Musso. Un Chevrolet y un Ford.

  Pero seguramente el hecho más importante que marcó esta competencia, fue la desgraciada desaparición de Julio Pérez.

  "Eran dos lomos de burro consecutivos cerca de De La Garma y sin demarcación. Seguramente Pérez quien punteaba e iba por la primera victoria de su veloz Chevrolet, entró muy fuerte en el primero de ellos y no alcanzó a retomar el control del auto cuando ya estaba sobre el otro. Los tumbos fueron terribles y cuando paró Rosendo Hernández para socorrer, ya el cuerpo del arrecifeño se encontraba sin vida al costado de su máquina. El acompañante se salvó milagrosamente, pero necesitó casi de un año para reponerse de sus heridas y fracturas." Se vivían épocas en las que no existían el casco, ni los cinturones de seguridad, ni las trabas en las puertas. O si bien existían algunos casos, no eran tenidos en cuenta por todos. La seguridad pasiva en los automóviles, se encontraba aún en pañales.

  La carrera en cuestión fue ganada por Esteban Fernandino con un Ford. El hecho de que largara con el nro. 72 en las puertas, habla a las claras que esta vez, la tierra no había influido notoriamente en el desarrollo de la competencia como en otras oportunidades. Fangio se clasificó 8vo. y ante el abandono de Musso, era el nuevo Campeón Argentino de Carretera.

Nuevamente Fangio

  Ya instalados en el año '41, el campeonato arrancó con una carrera de trámite diferente al usual, disputada en la localidad de Rafaela. Allí, por primera vez desde que se reglamentó esta nueva especialidad, se corrió en un circuito cerrado de 12 km de extensión y sobre un tiempo de 12 horas. La carrera que fue ganada por Eusebio Marcilla con un Chevrolet a 126 km/h de promedio, trajo muchas disputas sobre la conveniencia o no de que los automóviles carrozados, demostraran sus bondades en este tipo de trazados. Este joven corredor, repetiría nuevamente en el Premio Ciudad de Añatuya, agregando su nombre al de los candidatos habituales en cada competencia, y poniendo otro "Chivo" en las largadas para hacer frente a los Ford, amplia mayoría entre los inscriptos de ese entonces. Se produjo también en este año, otro hecho de singular importancia. Fueron a correr a Brasil, Juan Manuel Fangio y Oscar Gálvez, especialmente invitados para el Gran Premio presidente Getulio Vargas, dividido en siete etapas y sobre 3741 km de recorrido. La actuación de los argentinos, dejó bien en claro que en esta parte del continente, nuestros hombres eran por mucho los más avezados para esta forma de competencias. Venció finalmente Fangio, seguido por Oscar y dejando ambos al resto, muy, pero muy lejos.

  Siguiendo con la singular tendencia de realizar todos los años un desafío de mayor envergadura, para este año estaba programada además una carrera muy especial, la Caracas - Buenos Aires. Uniría nada menos que 7 países de Sudamérica; Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Chile y Argentina.

  Un emprendimiento faraónico que se hallaba perfectamente encaminado y a punto de concretarse. Un problema político entre Perú y Ecuador (ya en el '41 las cosas no andaban bien entre nuestros hermanos) y algunos tramos que faltaban poner a punto, decidieron a los directivos a suspender hasta el año siguiente la realización de esta carrera. El Gran Premio de la América del Sur, sin embargo, quedaría aún sin saberlo los dirigentes, postergado por varios años.

  Ante este problema insoluble, serían las Mil Millas las que consagrarían al campeón de la temporada. Y aquí nuevamente demostró sus fantásticas dotes de piloto y mecánico Juan Manuel Fangio, ganando casi de punta a punta esta difícil prueba.

  Pero seguramente lo más trascendental que representó esta carrera, fue el debut como piloto de Juan Gálvez. El "hermanito" de Oscar, no sólo ganaba el regreso de Bahía a un promedio de 121.352 km/h, sino que además quedaba segundo de Juan Manuel en la general. Y por si eso fuera poco, le alcanzaba también para ser subcampeón del año. La principal preocupación que lo aquejaba, la "cargada" de los clientes si fracasaba en el reemplazo de Oscar en la conducción, quedó fácilmente resuelta y ya nunca se llegaría a efectivizar.

  Otro nombre más que se agregaba a la ya extensa lista de "probables" ganadores. Y vaya si lo sería. Había nacido para la competición en estas Mil Millas, un fenómeno único e irrepetible en esta historia.

   Juan Manuel Fangio, se coronaba campeón por segundo año consecutivo. pero la sombra de los Gálvez estaba ahí. Seguramente el '42 sería un año extraordinario para el Turismo Carretera, año ser que...

Publicado en Turismo Carretera, Historia de una pasión, nro. 4, editado por Editorial Karmica en noviembre de 1998.

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